MEDALLAS DE PLATA 2026
Diego Borro
Departamento de Ingeniería Mecánica
1) Si tuvieras que escoger un recuerdo, ¿cuál mencionarías?
Estos 25 años en Ceit han sido increíbles. Da la casualidad que coincide con el cierre de un ciclo que considero maravilloso y que comenzó con mi tesis doctoral. A partir del 1 de enero he iniciado una nueva etapa en la que también siempre he considerado mi casa, Tecnun.
En cuanto a los recuerdos, más que un momento concreto, me quedo con la satisfacción colectiva que surge al alcanzar una meta difícil. Para mí, un recuerdo entrañable es ese instante de complicidad con el equipo cuando, después de mucho esfuerzo, el artículo, la tesis, el proyecto,… salen adelante. Otro buen ejemplo es cuando viene una visita y la demostración que se hace en el laboratorio funciona estupendamente. Es una gran alegría y satisfacción.
Esos logros, que requieren tanto tiempo, esfuerzo, y mucho cariño, tienen un sabor especial al compartirse con el equipo. De hecho, tenemos nuestra pequeña y entrañable tradición en el grupo, casi siempre ligada al tema gastronómico... Por supuesto, en el camino también hay momentos con respuestas negativas, pero esos errores son en realidad lecciones maestras que nos ayudan a mejorar y seguir intentándolo.
2) ¿Qué personas te han marcado?
El trayecto de 25 años es, ante todo, un viaje de personas. Mi punto de partida profesional se lo debo a mi familia y en concreto, a mis padres, cuyo incondicional ánimo fue el empuje esencial para atreverme a realizar la tesis doctoral. Sin ese primer apoyo, esta carrera simplemente no habría comenzado. Una vez dado el salto, mis directores de tesis, Luis Matey y Alejandro García-Alonso, fueron guías cruciales. No solo depositaron una confianza absoluta en mis capacidades, sino que me abrieron las puertas a este apasionante mundo de sinergia entre la investigación y la docencia. Y durante todo el camino, mi mujer, mis hijas y mis compañeros de viaje y trabajo. Son la base diaria, la fuente de colaboración y el motor que me ha permitido crecer, tanto personal como profesionalmente.
3) ¿Qué te llevas de Ceit?
Si tuviera que resumirlo en una frase y aunque suene a tópico, diría que me llevo la profunda convicción de tener el 'mejor trabajo del mundo'. Ceit y Tecnun me han brindado un privilegio dual: la oportunidad de desarrollar una investigación de alto nivel y, simultáneamente, vivir una docencia vibrante. Esta combinación es la clave: el contacto continuo con gente joven, brillante y llena de futuro, a la que no solo puedes transmitirle conocimientos técnicos, sino la propia pasión por la investigación, la ciencia y la ingeniería. Además, lo que realmente atesoro es el increíble ambiente de trabajo. Tengo la inmensa fortuna de haber forjado grandes amistades que han trascendido lo laboral.
4) ¿Cómo ves Ceit en los próximos 25 años?
Creo que en los últimos años en el Ceit se ha dado una evolución muy clara y positiva. Nos hemos convertido en un centro mucho más atento a las necesidades industriales del entorno y hemos sido capaces de transformar el conocimiento científico en soluciones y tecnologías aplicadas. En los próximos 25 años, espero que podamos mantener esta dinámica. Visualizo un Ceit aún más centrado en la colaboración interna y con otras instituciones y en la multidisciplinariedad. La complejidad de los desafíos futuros exige equipos que fusionen conocimientos, y es precisamente en este campo donde el Ceit tiene un potencial de crecimiento inigualable. Seguiremos siendo pioneros en la adaptación de nuevas tecnologías.
Pero tan importante como la tecnología, veo también a Ceit potenciando sus activos más intangibles: la cultura del trabajo bien hecho, el servicio a la sociedad y su rol como polo de formación de talento joven y experimentado. Será una institución que seguirá evolucionando con el futuro, pero sin perder de vista los valores de fondo que la hacen única.